Felicies intercambiantes

domingo, 19 de agosto de 2012

Barrio feliz


     Hola, soy Francisco. Este relato es en realidad continuación del que hiciera mi amiga Rita, en “Barrio privado”, y fue ella la que me pidió contarlo todo.  

 El día que regreso mi esposa Paula, después de unos largos meses de ausencia, sentí una alegría enorme pero cierta amargura por lo que debía dejar de hacer.


    Ella se había ido en busca de un contrato para una película de cuarta, embaucada por sus amigos actores, que como finalmente la película no se hizo, ella regreso a su hogar, mi hogar o sea nuestro hogar. Lloro y me prometió que jamás me abandonaría, que seria una mujer dedicada a mi.

  Yo hasta llegue a sentir un amargo sentimiento de culpa por lo que había hecho con mis vecinos  Rita y Sergio. En otro momento se lo tendría que contar. Pero esa noche luego de hacer un largo rato el amor, ella volvió a llorar y allí comprendí que algo mas le había pasado. Se lo pregunte, ella dudo, tuvo dudas de decímelo pero finalmente me confeso que me había sido infiel en dos oportunidades. Y me relato como se entrego primero a un promotor y luego a un director que le tomo casting desnuda y después se la follo, bien cogidita.

    Me puse tieso, pero como no tenía yo toda la “ropa limpia”, decidí blanquear también mi situación y contarle lo que había pasado con nuestros vecinos.

    Me pregunto que desde cuando fallábamos los tres. Intrigada y preocupada por lo que pudiera suceder de allí en mas. Porque según ella lo que le sucedió a ella  lo había dejado atrás, pero que a nuestros vecinos los veíamos todos los días.

   A los pocos días, habíamos hecho una reunión con nuestros vecinos, y todo quedo firmemente aclarado. Que ellos y yo estábamos gustosos de poder seguir con la relación que habíamos tenido,  pero que era mi esposa la que en definitiva definiría como continuarían las cosas.

   Seguimos nuestra amistad, pero yo notaba que mi mujer se excitaba cada vez que ellos venían o nosotros íbamos a casa de ellos. Por eso una noche después de cenar en nuestra casa, bailábamos las dos parejas cuando deslice mis manos debajo de la ropa de mi Paula, acariciando su cintura, su espalda, desabrochando su blusa hasta dejar sus pechos al descubierto, mostrando sus tetas duras donde los pezones firmes ya se le notaban duros y firmes.

   Mire a nuestros vecinos y el hacia lo mismo, pero también note que había vendado a su mujer, con sus propias prendas, cosa que imite, ya que el así parecía sugerírmelo.

  Mi mujer miro a nuestros vecinos, viendo perfectamente que Rita era vendada y desnudada por Sergio, mientas la acariciaba y bailaban tiernamente.

   Paula se dejo hacer, por lo que la fui desnudando  completamente, dejándola frente a nosotros desnuda, moviéndose al compas de la rítmica y suave música. Ella parecía conocer un libreto que ninguno había siquiera pensado, pero evidentemente si imaginado.

  Pronto ellos estuvieron a nuestro lado, mientras yo besaba a mi mujer ellos acariciaron sus manos, sus brazos con una ternura convincente. Ella no veía nada, pero se dejaba llevar, cuando Rita comenzó a besarle los pechos, lamiendo sus pezones, suavemente, mientras Sergio tomo mi lugar besando sus labios, donde pronto las lenguas se encontraron. Mi Paula, fue la que dio la señal para más al decir:

  - Ohh, estaba esperando esto, si que lo esperaba, lo deseaba.-

 - Nosotros también Pilar, queremos homenajearte.

  Ella no sabia muy bien que la besaba, tocaba, acariciaba, pero se estaba poniendo excitadísima. Entre los tres la tocábamos toda, siempre tenia una mano sobre sus pechos, un dedo siempre le masajeaba el clítoris, alguna boca la besaba, nada dejábamos de masajearle.-

   Pilar, estaba ardiendo de deseos, se quito el sostén que le hacia de venda, comenzando a devolver besos y caricias. Sin que ninguno se lo insinuara ella se fue recostando al gran sillón, abriendo instintivamente sus piernas. Mi mujer estaba entregada al deseo y no tenía ni la más mínima intención de retroceder. Pensé que eso estaba bien, que me gustaba así, que fuera así de zorra, bien putita para poder disfrutar los cuatro.

   Fue Rita la primera en comerle la almeja, lo que hizo que mi mujer abriera de par en par sus piernas. Acercamos nuestros penes a su cara, pero tomo el mío para chuparlo y lamerlo mientras masturbaba con la otra mano el pene de Sergio, que se inclinaba refregando su pedazo sobre las tetas de mi mujer. Rita hizo lo suyo, y Pilar comenzó a moverse gimiendo muy caliente.

   Sergio tomo el lugar de Rita, por unos breves momentos, porque así como ella sintió el cambio gimiendo con mas fuerza, el se levando y sin preámbulos le metió su polla dura, causando que Pilar asistiera con un sonoro gemido de aprobación que nos puso a todos muy cachondos.

   Sergio comenzó a embestirla cadenciosamente, ella respondía con movimientos contorneantes, demostrando cuanto le gusta la follada que le hacían….y entre suspiritos dijo:

-          Cógela Francisco, que ella quiere sentirte y yo quiero verlos, mientras gozo.

 Cuando bese a Rita tenia el sabor a la conchita de mi Pilar,  eso era sabroso, riquísimo, delirantemente placentero. Rita se acomodo para que yo se la metiera desde atrás pero dejando una visión perfecta para que Pilar observara como mi pija iba entrando en la cuca de nuestra vecina. Sentí un placer renovado, como si volviera a comerme un chupetín que extrañaba.

-Que rico te la estas folllando, cabron!  Hacela sentir como me esta haciendo sentir su marido…. Bien puta!  Oh….. si….. bien puta….. bien clavada. Rita estaba estallando en orgasmos continuados, y no paraba de relamerse, gemir y decir como le gustaba.

   Estalle en una acabada brutal, notando que a Sergio también aquello lo había hecho llegar.

  Nos paramos casi al mismo instante. Paula se tiro al piso, abriendo las piernas dijo:

-          Vamos Rita, ven a lamer los jugos de tu marido en mi cuevita y dame los del mío.

Yo no lo podía creer. Era mucho más de lo que hubiera podido imaginar. Que mi mujer le pidiera  a otra que la comiera y quisiera beberse mi esperma dentro de la concha de nuestra vecina.

   Mientras ambas se devoraban, en un sesenta y nueve lésbico, nosotros nos repusimos mirándolas jugar.

  Pronto  sin que ellas se separaran y dejaran de lamerse las conchitas, metiéndose unos deditos en el hoyito trasero el se la metió a su mujer y yo a la mía. Cuando de pronto Sergio pregunto si Paula  quería sexo anal…. Y ella sin dejar de chupar susurro….. Un- Si quiero…. A tiempo que levantaba la colita.

   Sergio le lamio la colita provocando un ronroneo de epítetos soeces de la boca de mi Paula…. Porque de degenerados, putos, cabrones, hasta pedir que la hicieran puré sin demoras.  Mi vecino intento ponérsela y ella se puso bien en cuatro patas, para comenzar a recibir la polla de Sergio, que fue lentamente, entrándole ante la mirada atenta de Rita y mía, que nos sentamos a disfrutar de aquella penetración.

-          Se me dilata, papi, se me dilata….. decile que me la meta mas…. Manassas.

Rita la abrazo por la cintura, inclinándose para chuparle las tetas, yo me puse de rodillas para que ella me chupara el nabo. Así se me puso otra vez bien dura. Me escurrí entre sus brazos para ponerme en posición ofreciéndole mi polla parada justo frente a su raja bien mojada.

   Paula me demostró lo increíble que era, dejándose caer suavemente sobre mi pija, sin que Sergio se la sacar de su trasero. Cuando tuvo ambas hasta los huevos, dio un grito de placer descomunal.

-          No me las saquen…. Hijos de puta…..quiero morirme así…. Mátenme de gozo… hijos de puta, háganme morir de felicidad.

Yo intentaba quedarme quieto, porque no podía mas resistir sin acabarme, pero esa primera vez fui vencido por la excitación y el placer, llenando de leche la conchita de mi mujer mientras Sergio se le llenaba el culito.

   Así quede tendido boca arriba, teniendo a mi mujer ensartada, removiéndose de placer, aun cuando Sergio se la saco y Rita fue por algo para tomar.  Así ambos abrazados, reíamos y llorábamos al mismo tiempo.  Temblábamos los dos, ella por momentos tenia unos espasmos pos orgasmos que nos sacudían a ambos. Habíamos encontrado una felicidad sexual en nuestro matrimonio que a partir de ese día, no dejo de manifestarse nunca.-  A partir de allí, fuimos dos parejas que supimos compartir lo mejor. El buen placer. El barrio era feliz.

Me sedujo el tamaño.


   Mi nombre es Leticia, una mujer casada hace 6 años con un hombre excelente con un nivel de vida que dicen es de clase alta. Mi esposo es un alto directivo y socio de Ciccone Calcografica, que trabaja para gente del gobierno. Lo conquiste con mi sonrisa y mis atributos de  modelo de prestigio, rubia, esbelta y con buenos modales.

    La cuestión es que tenemos en nuestra casa personal que atiende el hogar, mucama, cocinera, chofer-jardinero. Y de allí viene esta historia verídica.

    Resulta ser que una tarde de verano, salí al jardín a caminar bajo la marquesina buscando aire fresco, cuando sentí un rumor como a gemidos femeninos.

   Más que aire fresco, lo que había encontrado era una caliente situación. Mire por la pequeña ventana de los aposentos de la mucama y vi a Marcela en cuatro patas suspirando y gimiendo como una perra. Pero lo que mas me atrajo fue ver a Pedro, el chofer, arrodillado detrás de ella, embistiéndola como un caballo desbocado, casusa de los gemidos de Marcela. Y mas me atrajo aun ver su nabo increíblemente grueso, en estado viril cual mástil, con un largo que no podía definir, pero que era evidentemente largo. Tal me lo confesaban los grititos de Marcela cada vez que Pedro la embestía a fondo. Quede como loca, muy caliente, cuando el se la saco para dársela a chupar…. era no solo gruesa, su tamaño me confirmaba que era un espécimen magnifico. Se la volvió ella ahora a meter cabalgándolo salvajemente, cosa que me dio una visión perfecta de lo hermosa que era la pija de Pedro.

   Pedro era un muchacho educado, reservado, de una confianza tal para mi marido quien lo conocía desde niño, y por eso era su chofer. Además de eso era un ser muy atlético, con buen físico, algo peludito, bien machito.

   Pero mi opinión sobre Pedro había cambiado aquella calurosa tarde. Porque me había mojado intensamente y no pudiendo soportar mas fui a mí recamara a prender el consolador que me volviera a la normalidad. Lo hice sin dejar de pensar en aquella cosa que tenía Pedro, tan viril.

   Jamás en esos seis años pensé en engañar a mi esposo, mas allá de algunas fantasías, pero sucedió que comencé a inventar salidas para que Pedro me llevara, comencé a comportarme de una manera diferente con el, como buscando ser su amiga, como con ganas de intimar. En realidad comencé a comprender que tenia unas ganas locas de sentir todo aquello que me había encantado y en cierta forma comencé a provocarlo. Mi perdición era tal que termine licenciando a Marcela con una excusa inventada.

   Volvíamos de hacer una diligencia y le pregunte si extrañaba a Marcela.

-          Si, señora, mucho.-

-          Y que relación tenias con ella, eran amantes?

-          Pues no se, simplemente nos llevábamos bien.

-          Esta tarde te dejare algo en la habitación que era de ella, como para que no la extrañes tanto.

   Mi mejor ajuar transparente y sexi, lleve a la habitación que era de Marcela, perfumada y arreglada como para presentarme totalmente ofrecida. Mi rubia cabellera semi recogida, mi vello púbico con el rizado de oro, se insinuaba cálidamente, mis curvas se acomodaron en la cama, esperando a aquel apetecible bombón.  Debí contener mis impulsos porque estaba excitándome sobremanera, rogando que el no demorara mas.-

   Entro silenciosamente, me observó intensamente con ojos de deseo, mas se detuvo a menos de un metro sin emitir palabra.

-          Te he deseado intensamente desde que los vi hacer el amor en esta cama., le dije….

-          Señora, ….¿es esto real?-

-          Aquí no quiero ser tu señora Pedro, quiero ser tu amante.-

Estire mis brazos hacia el y comenzamos un baile de caricias y besos mientras el quitaba lo poco de mi ajuar y yo luchaba por quitarle pronto toda su ropa de encima. Me revolqué como una puta en la cama, acariciándolo, besándolo y ofreciendo todo mi cuerpo.

   Su dulzura era tal que me transformaba en cada caricia, elevándome a una meseta de sensaciones jamás percibida por mí. Sus manos suaves recorrían mi piel haciendo estragos en mi pudor, a tal punto que me vi persiguiendo su polla para comenzar chupársela con desesperación y deseos. La tenia ante mi, jugando con ella, enorme, dura, un mástil impecable que relamí con ganas, y para cuando el abrió mi carnosa vulva para meter su boca y lengua, ya mi resistencia a estallar fue irresistible. Su lengua producía sensaciones inmorales en mi cuevita y cuando recorría todo, me hacia traspirar de deseo, y hasta cuando me lamia el culito mi gozo era impresionante. Mi orgasmo causo en el una variación de temperamento, pues poniéndome en cuatro, comenzó a mandármela sin preámbulos. Aquella dulzura de los primeros momentos se estaba transformando en un enérgico trato, manejando mi cuerpo a merced de sus embestidas cada vez más penetrantes. Era poseedor de una pijota enorme, que me abría de para en par. Sus casi 24 centímetros eran mi locura, y yo quería ser la loca que sucumbiera entre sus brazos, teniendo aquello dentro de mi.

 El imprimía un ritmo con sus estocadas a voluntad, yo me entregaba a su dominio.

-          Leticia, estas tan buena que no me canso de disfrutarte.

-          Pedrito, no me la saques que necesito tenerla bien adentro.


   Ese dominio se transformo en rutina diaria. Yo iba a aquel cuarto me desnudaba y lo esperaba, jugábamos un poquito y el me abría toda, yo abrazaba su cuerpo con brazos y piernas para recibir su enorme cosa, que a veces veía entrar y salir ayudada por el espejo de la cómoda.

  El me dominaba con su pijota encantadora, yo encantada aceptaba sumisa todo lo que el pedía, así fue cuando me pidió hacerme por detrás, llore, sufrí pero termine gozándosela como una poseída. El me tocaba y yo me convertía en su puta incondicional.

  El manejaba entonces mi sexo y parte de mi vida. Así fue que despedimos a la cocinera cuando regreso Marcela. A Marcela le duplicamos el sueldo, ahora hace su trabajo y me ayuda en la cocina. A Pedro le duplicamos el sueldo, porque es el dueño de las dos. Las dos comenzamos a entendernos mucho, tanto que aprendimos a jugar entre nosotras tal lo pide Pedro.  Es ella la que me prepara casi siempre para que Pedro me de lo que mas quiero en esta vida, su polla de casi 24 centímetros. Paso horas felices gozando de ambos.

martes, 14 de agosto de 2012

Barrio privado.


Barrio privado.  

Vivimos en un hermoso lugar considerado como si fuera de lo común, en e barrio Los Paraísos de Los Cardales., una síntesis dentro de una misma postal de lo mas puro de las traiciones del campo y las expresiones mas acabadas del buen gusto y refinamiento. En total armonía con el lugar, nuestro hogar, donde mi esposo Sergio y yo, Rita,  vinimos hace algunos años, ocupando un chalet contiguo a otro similar donde viven Francisco y Paula.

   Ambos matrimonios somos relativamente jóvenes, promedio 35 años, ambos maridos trabajan en la misma empresa y son amigos desde siempre. Nosotras algo diferentes, ella rubia, yo morocha, ella esbelta y flaca, yo mas baja y rellenita, ella intelectual artística, yo ama de casa amante de la naturaleza.

   Hemos compartido mucho en todo este tiempo que somos vecinos, y la relación a sido muy buena.

   Pero el matrimonio de ellos no ha sido como el nuestro, nosotros somos como una sola unidad y ellos discuten a menudo y así las cosas se deterioran. El motivo, es que ella quiere seguir su carrera artística como actriz y el prefiere vivir en la paz de un hogar sin mayores excentricidades. Varias veces ella se fue, pero siempre regreso a los días o semanas.

   Pero esta última vez, al parecer la cosa va diferente, pues hace casi un mes que solo se comunican telefónicamente. Eso ha hecho de Francisco una verdadera piltrafa humana.

   Eso ha hecho que tengamos decidido con mi esposo apoyarlo, por lo que casi todos los días viene a cenar con nosotros. Siempre sale el tema de la pareja, intentamos animarlo pero el sufre, porque la quiere y lo notamos muy decaído.

-         Algo tenemos que hacer, Rita.

-         Es que mas que animarlo a que tenga esperanzas, o que la olvide, no se que otra cosa podemos hacer.

-         Ella va a volver, estoy seguro, porque según el, nadie la puede hacer feliz como el, que por eso ella se va y siempre vuelve como si no pudiera vivir sin el, por eso debemos apoyarlo para que pase estos momentos.

-         No veo como, si el se deprime como se deprime.

-         Entreteniéndole, suministrándole material para que se sienta bien, llenando sus emociones para que se sienta pleno.

-         Te repito, no se como podemos hacerlo.

   Allí vino la explicación del plan de mi esposo que casi termina con nuestro matrimonio esa misma noche. El insistió, una y otra vez, explicándome su plan de salvataje del deprimido de su amigo…. Una y otra vez hasta que termine por aceptarlo con algunos cambios.

   Mi esposo sostiene que como yo me cachondeo con Francisco y que Francisco me mira con muy buenos ojos, debemos intensificar el juego para levantarle la moral.

   Así es que como yo me voy a dormir antes que ellos, que se quedan jugando al ajedrez, mi esposo le explico a Francisco que yo tomo pastillas para dormir, y que por lo general me quedo hecha una zombi casi todas las noches. Que el se tiene que conformar con dormirse a mi lado sin tener una hembra a full.

   Eso le conto, para invitarlo a que pasara a verme una noche…. Para que comprobara que era cierto lo que decía. Además, la verdadera intención era calentarlo para que Francisco se pajeara viéndome. Eso es lo que entendí.

 

   Lo cierto que yo me ratoneaba en serio,….. Y a las pocas noches, me fui a dormir despidiéndome cariñosamente,…. me tendí sobre la cama matrimonial sabiendo que tendría visitas y miradas masculinas extra matrimoniales.

   No tardaron en entrar.

-         Ves Francisco, … te lo dije, esta completamente dormida….

-         Wuauuu amigo…. Que bella mujer tienes!!.... ya lo sabia, pero nunca me la hubiera imaginado verla asi…

  Esa noche sentí una enorme cachondez, y se lo dije a mi esposo. Mas la noche siguiente….siguió la acción.

-         Ayúdame a sacarle esto….

-         Estas seguro Sergio…. No despertara?

-         Vamos amigo, puedes tocarla toda…. Y nos hacemos la puñeta.

  El muy turrito de mi marido comenzó a sacarme el conjuntito de ropa interior…. Pronto las manos de Francisco entraron a tirar de mi prenda intima…..desprendieron el sutien y mis tetas quedaron expuestas…. Mi calentura comenzó a sentirse, sintiendo la excitación de una experiencia totalmente nueva. Me moví como excitada cuando unos dedos abrieron mi vulva húmeda.  Mis pezones se pusieron duros al sentir que sobaban mis tetas de forma armoniosa.

   Como yo no abría los ojos, no entendía muy bien…. Quien era que me tocaba por todos lados, y si supe que era mi esposo el que me puso la verga en la cara porque lo hizo notar.

-         Ves que esta como zombi….. se la meto en la boca y la chupa como poseída, pero después no recuerda nada.

-         En serio? Pero además se mueve caliente cuando le meto los deditos….


  Ese ven fue tremendo…. Mi esposo le cedió el lugar a Francisco que entusiasmado vino a poner su polla en mi cara….tomando mis manos hizo que le sostuviera su enorme aparato…. que cuando tuve delante, abrí los ojos un segundo, incrédula, porque era increíblemente enorme y dura aquella polla.

   Mi marido me la meto desde atrás, y fue eso lo que me hizo estallar…. Jadeando entre en un orgasmo que me costaba disimular haciéndome la tonta igual chupaba y chupaba mientras acababa y acababa…. hasta que el me lleno de esperma la cara. Se corrió y se fue.

   Mi esposo tuvo que darme una buena cogida, más unas buenas mamadas y sobadas de lengua para sacarme toda la gran calentura que me hicieron juntar.

   Le dije, que se acababa allí la juerga, que no habría más juegos, porque aquello se nos iba a ir de las manos.

 El insistió que por el contario, todo estaba funcionando bien. Que le hacia bien a nuestro amigo, que a mi me había gustado y a el le había encantado verme caliente como nunca.

-         Es que lo que tu no entiendes, es que me puse súper caliente con la polla de Francisco, que la tiene gruesa, dura y grande, que casi seguro que es por eso que su mujer vuelve, porque otra así no va a conseguir tan fácil. Que no quiero tentarme más…

-         Pues si te gusta, la puedes seguir besando…. No hay problemas.

   Yo no se si mi esposo no entendió, o que….. pero dos noches después, me despidió recordándome tomar la pastilla…. En evidente anuncio que se vendria con su amigo a nuestro dormitorio.

    Me acosté completamente desnuda….a esperarlos. Ellos comenzaron un lento juego de manoseos, toqueteos y besos. Ambos besaron mis tetas, lamieron mi almeja turnándose en lamer mis jugos. Me puse otra vez a mil. Mi calentura era insoportablemente evidente, incontrolable….para cuando Francisco metió la punta de su verga en mi chuchita abierta….. yo quería mas, pero el metía y sacaba la puntita, gozándome pero volviéndome loca, loca … loca.

 Sentí como Francisco se pajeaba en la puerta de mi conchita, metiendo solo aquel pedacito de aquello tan vasto y enorme que tenia, yo mordía la sabana para soportar no gritar mi calentura….. hasta que se chorreo a gusto abrazado a mi cintura.

   Supuse que me darían revancha pero no fue asi…. Francisco se fue y mi calentura me la volvio a sacar mi marido, pero mientras lo hacia le advertí que no aceptaría volver a quedarme con las ganas de gozar el tejón de su amigo.  El solo se reía diciendo que todo estaba bien así.

 Noches después….. volvieron a elevar a tope mi temperatura sexual….. Me la lamieron rico, se las chupe con ganas, mi marido me puntio un poco y hasta metió unos dedos en mi culio. Yo resistía jadeando entrecortadamente, hasta que Francisco comenzó a rozar su aparato en mi raja….. Con movimientos simétricos que yo copiaba ahora hamacándome sobre su verga.  El como las noches anteriores metió la puntita, para mi regocijo y locura….. Y allí mismo abrí mas mis piernas, tome fuerzas, gire la cabeza para pedirle con firmeza a Francisco….

-         Que rica la tienes Franc…… métemela por favor, métemela toda, que hoy estoy bien despierta.

-         Que?

-         Que quiero me la meta toda…. Dile Sergio, te lo ruego….. que me la quiero comer toda!

-         Dale Francisco, dale, dijo Sergio, para que en ese instante yo recibiera un vergon descomunal dentro de mi cueva caliente…. Abrí mis piernas para recibir aquello de par en par…. En un momento de gran goce…..

   Murmurando entre gemidos, les dije que no había tomado pastilla alguna, que los estaba esperando…. Que quiera jugar con ellos, que me hacían bien…..que me gustaba, que quería hacer despierta lo que hacia antes dormida, pero que quería me cogieran bien cogida, entre los dos.

   Casi los deje sin palabras, pero ellos seguían jugando con mi cuerpo…. Y yo con sus pijas.

 Me puse boca arriba, ofreciendo mi sexo bien abierto, con las piernas hacia el cielo.

-         Decile que me la meta de nuevo.

-         Oíste Francisco.

-         Uhhmmm.

-         Eso, Franc….. estoy pidiendo que me la metas…… porque estoy caliente con esa cosa.

-         Dale…!!!

-         Mamiiiiita!  

-         Que me gusta esto…. Si…. Me gusta mucho, lloriqueando de placer.

Francisco me monto, ensartandome sin mas preámbulo,  a tiempo que me abrace a mi esposo tomando su verga dura con una mano….acerque mi cara a la suya, lo mire a los ojos…. Susurrándole  lo que sentía ganas en ese momento. Aquella poronga me entraba lentamente y salía rápido. La gozaba en cada milímetro que me penetraba. Mi conchita vibraba palpitando por el roce de aquel chorizo que parecía no tener fin.

 Comenzó a joderme, mas rápido, entrando y saliendo, y era tanto el placer que comencé a llorar de goce y felicidad…. Lloraba y le daba gracias a mi marido….porque el había inventado ese jueguito que me hizo hacerlo cornudo estando abrazo a el. Todo se humedecía con mis acabadas sin fin.

   Cuando Francisco me lleno la almeja…. Seguí allí abierta, tumbada y ofrecida  boca arriba y le pedí a mi Sergio que me la metiera, me abrazo, me prendí a el y lo sentí acabarme también bien adentro.

   Aquello fue un desenfreno brutal, porque me fornicaron en distintas posiciones.

   Era así, casi todas las noches, donde me perdía en un mar de placeres inexplicables, donde todas las mañanas rogaba que mi amiga Paula no regresara nunca mas.

   Pero eso duro hasta que ella apareció.

lunes, 23 de julio de 2012

Contratiempo Superado



CONTRATIEMPO SUPERADO.

 


¡Vaya contratiempo el que he tenido!


 

Cuando intente abrir la puerta de nuestro dúplex no logre hacerlo, la llave se me trabo de tal manera que no abría y no la podía quitar de allí. Algo no funciona bien…. Y por mas que lo intento, no puedo, no puedo….

 

Pensé en lo tarde que se me estaba haciendo para toda la tarea que me quedaba aun por hacer. Una trabaja, va a súper, retira los encargues, y después a casa a cocinar y limpiar …. Y ahora justo esto…. Caramba!

 

- ¿Algo pasa a usté? – la sonora voz de un moreno me retumbo al oído, era la del nuevo vecino en nuestro dúplex. Único vecino, por cierto.
- …. Es que no puedo…. Dije…- Mientras volvía a retorcer la llave trabada.
Allí en cuclillas trate de recomponerme porque en el afán de solucionar mi problema, había dejado mis cosas en el suelo, y eso no era lo mas grave. Tenia la ropa desalineada, principalmente, la blusa de la cual se me habían volado unos cuantos botones dejando ver mis pechos con mucha libertad.
- Yo abro usted – volvió a ofrecerse el fornido muchacho moreno.


 

Ese moreno, cuando se mudó, fue la razón que le permitió a mi esposo bromear sobre de que ahora tendría cerca uno de esos buenos sementales, como para intentar jugar con alguien extra en nuestra cama. Porque cualquiera se daba cuenta de que era uno de esos bestias inmensos de esos que aparecen en las películas con blancas desenfrenadas y mi esposo nunca había perdido esa costumbre de buscar variantes para provocarme.

 

No era momento para pensar en eso, si en solucionar mi problema.
Acepte su ofrecimiento, y sin levantarme moví mi cuerpo apoyándome en la pared.
El tomo mi lugar, pero solo al arrimarse me sentí turbada, por su cercanía, por su mirada puesta en mi escote indecente, por su presencia tan varonil como ruda y agradable.
En un clic, clic, clic abrió la puerta fácilmente de par en par, se paro ya con mi cartera en la mano y haciendo una gran reverencia me ofreció pasar a mi propia casa.
Entre satisfecha de la ayuda, pero nuevamente me percate que el muchacho me miró desfatachadamente de adelante y de atrás sin ningún indicio de recato.
Quizás ellos tengan esa costumbre, opino mi esposo luego que se lo contara.
Era de Malasia, casado pero aun no venia su mujer, aun estaba solo y según se supo, se dedicarían a oficios “manuales” de los cuales eran estudiosos especialistas.
Ah… dije, como si entendiera lo que me decía, aunque no sabía a que era con certeza a lo que se dedicaban.
El miro atentamente nuestro living, aprecio cuadros y esculturas y luego de terminar el refrigerio que le serví, se fue saludando cortésmente.
Dejando de lado que me pareció muy mirón, Timmo fue muy educado.
Mi esposo me dijo, que en realidad tendría yo que haberlo invitado a cenar, pero a mi no me pareció necesario.
Yo no trabajo los sábados, mi esposo Edu, si.
Edu, me llamo cerca del medio día, y me dijo que se había encontrado con Timmo, por pura casualidad, que le había agradecido el gesto de días antes y que estaba invitado al medio día a almorzar.
Ah no, yo no me voy a poner a cocinar ahora!!! No lo hice, pedí un menú livianito al delivery con empanadas, que sumándole un buen vino, podríamos agasajar en forma al malayo Timmo.
No soy una boluda. No me fue difícil intuir que Edu estaba tramando un nuevo intento de lo que se sabia muy bien, dejar participar a un tercero en nuestras relaciones intimas. Yo no participaría. Porque si bien como dije, no soy boluda tampoco soy una de esas que se dejaría manosear por cualquiera.
Y así fue, que Timmo vino como a las dos de la tarde, ya Edu, se había comido algunas entraditas y estaba por su segunda copa de vino Shiraz.
Así que Edu y Timmo departieron un largo y entretenido dialogo, donde pude enterarme de que eran estilistas de físiculturismo, que practicaban relax y esas cosas de spa y otras yerbas. Todo mezclado con chistes sobre mujeres, y casas subiditas de tono. Cosas de hombres.
De pronto la conversación eran los físicos de las mujeres y allí me involucraron cayendo justo en el mío, poniéndose a describirme uno y a imaginarse el otro.
El calorcito era intenso, las empanadas riquísimas, y el vino estaba haciendo de las suyas ya que yo también ya estaba alegre festejando las ocurrencias de ambos, mas aun cuando se trataba de mi integridad física.
Y la cosa se fue poniendo …. Digamos que algo espesa…..
- y tiene un físico como para el placer- dijo edu
- y sin duda si se la motiva debe encender candiles de fuego- dijo el otro.
- le regalarías una sección de esas que describes tu? Ahora mismo Timmo?
- sin dudas les demostraría cuan diferente es todo con motivación adecuada-dijo calmo.
-no se….. dije ….pero muy dubitativamente.
¡Vamos Yamila, ven a recostarte aquí que quiero ver lo que hace y como lo hace, este amigo!
No se bien, si Edu estaba excitado o tomado, pero lo estaba diciendo de verdad y con seguridad.
Y yo….. que tenia ya a esa altura, cierto morbo, por saber que era lo que hacia realmente ese muchacho, que sabia que mi marido estaba desde hace tiempo entusiasmado por saber si el sentiría lo mismo que dicen sentir otros hombres cuando le tocan a su mujer, - porque otra cosa se, que no pasaría – aunque en mis fueron íntimos, cuando veía las porno que Edu traía, yo sentía envidia de esas mujeres con varios hombres…. Y me calentaba.
Saque la fina colcha de la cama de huéspedes, me extendí sobre la cama, pero no tarde en darme cuenta de que debía haber dejado una sabana arriba suelta, y ya verán porque.
Timmo comenzó su tarea relajante, mi esposo ocupo el silloncito del rincón, observando las acciones.
Pronto me dio un masajito en los pies desnudos. Me pido abriera la blusa la que quito estando yo tendida de espaldas a el. Eso preservaría al menos, mi delantera. Mis senos son algo exuberantes para mi cuerpo delgado, y sobresalen fácilmente, asi que cruce algo los brazos para taparlos un poco.
Así fui lentamente recorrida en toda mi espalda por pequeños toques, golpecitos y apretones de las manos del malayo.
Desabrocho el cierre de mi pollera y bajo esta dejándome tan solo con una bikini fucsia que además de pequeña es transparente.
Tuve sensaciones picantes y un cosquilleo intenso en mi estomago, cuando Timmo, paso las manos sobre mis nalgas y cacheteo mis glúteos. Estaba como entregada a las manos de nuestro vecino, increíble!
El malayo parecía tener varias manos, porque lo sentía al mismo tiempo sobre mis piernas, caderas y espalda. Se fue tornando delicadamente delicioso.
Así fue frotando una vez y otra vez, desde mis pies hasta el cuello, pero en cada viaje descubría partes inexploradas por sus agradables dedos. Cada vez, iban mas profundo sobre la cama, masajeando ya mi barriguita, algo mas que mi costado, pues tomaba gran parte de mis lolas en sus pases y pases. Era tan agradable que se lo estaba dejando hacer.
También fue lentamente separando mis piernas, ya no solo era mi cola, sino que su mano pasaba por entre mis piernas y seducía mi vientre con livianas pasadas razantes.
Mis ojos se cerraron, dejándome llevar por aquello que dejo de preocuparme ya que era machismo mas fuerte el placer que sentía en lo mas profundo de mis sentidos que ponerme a pensar en negarme al disfrute.
Yo no sabría decir que fue primero, pero si que estaba como sumida en un paraíso cuando me percate que ya sus manos circulaban por debajo de mi bikini y sus dedos habían abierto los labios de mi vagina, incordiando a mi clítoris de tal modo que se estaba poniendo durísimo. También sus manos en la subida, pasaban por debajo de mi cuerpo, sometiendo a mis senos a un riguroso tanteo, que siempre terminaba en la punta de los pezones. Ni hablar que yo ya estaba respirando entre gemido y gemido.
Cuando llevo una de mis piernas hacia delante, juntando la rodilla con mi brazo, tenia sin dudas un panorama total de mi sexo, que por la acción referida se había levantado levemente, mostrándose en su totalidad.
Timmo, me masturbaba ya con constancia, y metía algunos de sus dedos en mi vagina. Estaba entregándome al juego del vecino.
Yo estaba en el limbo de los deseos, recontra entregada a sus hazañas. Con una sola mano, hurgaba en mi trasero y en la conchita a la vez.
Pronto sus palmaditas eran en mi colita, en mi espalda, vientre o directamente sobre mi expuesto clítoris que ahora ardía de frenesí.
Comencé a tener esos espasmos que pronostican una violenta explosión de goce, me aferre firme a los barrotes del respaldo de la cama de huéspedes, abrí bien los ojos viendo a mi Edu extasiado filmando la escena.
Hijo de puta! Le dije, sos un reverendo hijo de puta, amorcito mío…. Y cerré los ojos ante el avance de la lava mas ardiente que pueda orgazmar una mujer poseída por la recontra mil calentura inimaginable e imparable.
Timmo me saco con sus manos mares de jugos calientes que fluyeron desde lo mas profundo de mi calentura.
Nunca había gozado de esa manera y nunca lo había hecho tanto.
Así se lo hice saber a Edu, cuando Timmo se fue.
Allí ahora tapada, dormí una larga siesta de sábado por la tarde.
Me despertó Edu, con un refrigerio y diciéndome que la ducha estaba lista.
Tuve una hora bajo el agua tibia y reparadora. Salí espléndida del baño. Espléndida en cuanto a como me sentía, y espléndida envuelta en un gran toallon rosa.
Suponiendo que Edu, estaría esperándome en nuestro dormitorio, fui hacia nuestra alcoba.
Entre, mas fue enorme mi sorpresa ya que Edu estaba recostado sobre un costado de la cama, totalmente desnudo, y en el otro extremo también totalmente desnudo estaba Timmo.
- Ven Marcela, que ahora si compartiremos la fiesta.-
- Que locos, dije….. porque no sabia que podía decir. Si pensé que quizás era eso muy prematuro, pero en lo intimo de mi ser, estaba diciendo que lo aceptaba asi.
Me subí a la cama desde la parte trasera. Ya ellos tomaron posición.
Mientras me ayudaban a quitar el toallon, Edu acaricio mis piernas y beso mis nalgas, para lamer mis piernas, entrepiernas e ir por su vicio….. lengüetearme la conchita. Abrí mis piernas para regalarle mi sexo.
Yo quede frente a Timmo, que sin lugar a dudas sabia ni en que era lo que vendría, porque levanto su morcilluda poronga para primero golpearla en mis tetas y luego entregarla a mis manos que la sobaron antes de que mi boca comenzara a recorrerle todo su firmamento.
Tenia ante mi la polla mas grande que había visto en mi vida, gruesa larga, dura y respingada ya hacia arriba con tan solo un par de besitos recibidos. Pensando que seria imposible que aquello tan grande entrara en mi coño, me lo comencé a mamar como puta, sabia que mi esposo no me veía, porque estaba metido debajo de mi coño. Lo que no sabía yo era que dos cámaras nos estaban filmando. Así estuvimos un rato encantador.
Para cuando me giraron, yo contuve el aliento, me tranquilice cuando note que Timmo tomaba mis caderas para besar mis partes…. Y eso me gusto mucho. Era mucho mas hábil con la lengua que con las manos, y eso que sus manos habían hecho maravillas en aquel medio dia.
Me dedique a mamar a mi Edu, pero viendo que tenia la polla durísima le pedí que me la metiera, porque no vaya a ser que suceda lo que yo no quería, probar algo del malayo ya que era impensable soportar aquello tan demoledor que ese hombre tenía.
Así fue que otra vez me giraban, pero ya muy caliente, sentí como mi esposo me ensarto con sus ganas y también las mías, ya que era la primera polla que recibía en ese caliente sábado, y la estaba deseando.
Timmo franeleo con su pijota en mis tetas, me la dio a chupar, lo masturbe pensando en acabarlo, pero lo que logre es que se le pusiera enorme y durísima, desmesuradamente hinchada.
Mi esposo me la saco, aun cuando yo lo estaba aun disfrutando, me giro hacia el otro lado de la cama. Timmo se cruzo con el, supe yo allí, empantanada, prever lo que se venia.
Timmo intentaría meterme aquel follón inmenso….. ya el enorme capullo de su pija, rozaba mi conchita recién abierta por mi esposo. Pero era solo roces y me frotaba la rajita en toda su extensión.
Cariñosamente Timmo, acaricio mi espalda, mi cintura, mi caderas , me hamacó hacia delante, hacia atrás, como para jugar así, con la punta de su pollon…..mas, fue abrumadora la falta de criterio que una tiene cuando esta tan caliente, porque me fui apoyando cada vez mas fuerte en su pijota para hacerla entrar en mi cueva. La puntita me daba placer, me agradaba….me calentaba cada vez mas y mas…. Evidentemente que pese al miedo, al dolor que podría venir, yo comencé a quererla adentro. Así, me metí hasta donde me dio el placer aquello tan duro y enorme…… nunca pensé seria posible aquello, pero la tenia adentro y quería que nunca terminara ese momento de placer. Lo grite a los cuatro vientos. Lo dije una y otra vez, les pedí que no me la sacaran que me quería morir con aquello adentro gozando y gozando.
Es notable como una puede pasar de ser una señora recatada a una hembra degenerada y putona, porque acabe como si fuera una yegua, lo hice varias veces y seguí pidiendo mas.
Era evidente que aquello de la tarde había influido en ponerme mas loca sexualmente.
No bien, Timmo me la saco, le pedí a mi marido tomara su lugar, así, mojándole la pija a Edu, le indique que me abriera el trasero.
Lo hizo con una facilidad pocas veces lograda. Inusual, pero mi predisposición se abria a todo estando tan caliente.
Eso era lo que yo esperaba, porque me gustaba coger por el culito.
Así que me monte a Timmo, y mi Edu me la volvió a dar por detrás.
Fueron otra vez como las de la tarde unas acabadas enormes, que nunca había tenido en mi vida.
No hubiera querido que esa noche terminara, pero el cansancio termino por llamarme a la realidad.
Estábamos ya otra vez en el living, después de haber terminado las empanadas y tomado unas copitas de vino.
Con una pierna sobre el sillón y la otra extendida al aire, me hacia follar por Timmo suavemente, dejando entrar y salir aquel vergon inmenso, que tenia la virtud de derretir mis mieles haciéndome correr a cada rato….. aunque al final ya no me quedaban ni gotitas ni fuerza.
Fue la primera vez también, que tuve que decir, basta, basta por hoy.
Me habían calentado y recogido como nunca. Nunca podre olvidar ese sábado. Porque fue el primer regalo que me hizo mi marido a nuestra sexualidad formal, que paso a ser desde entonces a sexualidad plena y feliz…